La Atemporalidad
implica la realidad posible al margen del transcurso del tiempo...
No es la Eternidad
que agranda infinitamente la linealidad temporal que conocemos...pero que
nos limita en ese sentido unidireccional.
La Atemporalidad es una espiral de presente absoluto, que nos hace trascendentes porque es experimentable.
Primavera del año 2000, la última de un siglo y milenio, que como cualquier medida temporal, transcurre inefablemente hacia su final, o mas bien hacia nuestra concepción de que algo se termina. Quizas porque de eso se trata cuando medimos con fechas y ciclos, todo cuanto transcurre a nuestro alrededor o en la memoria colectiva que terminamos llamando Historia.
El acontecer individual de cada uno se incrusta en la vida, hasta que confundimos la vida con lo que en ella sucede. Nos pasa a todos y por eso la suma de todos nosotros, crea esa imagen de vida colectiva, de tiempo compartido, de circunstancias comunes a todos los que estamos siendo contemporaneos...sin que en el fondo nos identifiquemos apenas los unos con los otros. Cada cual a su función, al desarrollo de sus roles, cada uno por un sin fin de caminos que se tornan aveces comunes y se diversifican y distancian constantemente, haciendo realmente de lo "común" una excepción.
El ser humano navega por el tiempo, siendo la corriente, sin poder detenerse, sin poder parar el transcurso, porque el mismo es el transcurrir. Los intentos de observarse al margen, se convierten en ideas, sentimientos, creencias, recuerdos, en esperanzas e ilusiones, pero nada de ello evita el transcurso de aconteceres internos y externos.
Asi necesitamos del tiempo y su medida para organizarnos, para identificarnos, para recordarnos que estamos y seguimos transcurriendo de experiencia en experiencia. Pero asi, el "tiempo-herramienta" nos sigue confundiendo y convertimos la medida y la cantidad en algo real, hasta el punto en que nos limitamos en ella y nos sentimos "Temporales", con principio- transcurso y final.
Desde esta óptica lo razonamos todo, incluso decimos comprender nuestro deambular por esa medida que llamamos tiempo. Medimos ciclicamente las estaciones cambiantes de la naturaleza, el ritmo de los astros observables, los acontecimientos que a nosotros y a otros ocurren... y con esta visión intentamos edificar el "sentido" que todo esto pueda encerrar. Aveces con la razón, otras con el ensueño de creencias irracionales y en ocasiones con la inspiración sublime que nos sorprende. Sentimos estar en lo cierto al asumir el sentido de nuestra vida en esta incesante corriente de energías sin nombre, que tanto disfrutamos al calificar y clasificar con conceptos.
Pero, ¿ Qué
somos en todo ello ? ó ¿ Somos fuera de todo ello ?
Disertamos en el
hoy...lo hizo el Hombre del ayer y seguiremos hacíendolo en infinitos
mañanas. Preguntas, respuestas, busquedas y hallazgos siempre parciales,
relativos, como nosotros mismos, o al menos como nuestra concepcion del
Yo-condicionado y condicionante de ese transcurso que llamamos vida humana.
La evolución
del pensamiento, el progreso de la ciencia, el avance de la tecnología,
la expansión de la comunicación, el crecimiento de la información...todos
parametros de movimiento, de cantidad, de medida y por tanto de "secuencia
comparativa" entre un antes y un despues. En el presente, el proceso constante
de "memoria" y "expectativa". Pero el proceso se nos escapa, porque el
"proceso-presente" somos nosotros mismos, aunque solo identificamos el
movimiento que queda atras y el que se abre hacia adelante. El AHORA se
nos esfuma, se diluye, ya no es y entonces...
¿ Qué
somos ? ¿ Cuándo y cuánto somos ?
¿Soy y estoy
en la frase con la que comence este escrito, "Primavera del 2000", o en
la pregunta que acabo de hacerme ?
Y aquel que esté
leyendo ahora, ¿ está en esta parte de mis palabras, o en
su pensamiento acerca de ellas ?
Tal vez el AHORA es el gran mito de nuestra naturaleza, la gran creencia irracional, el gran misterio del YO que siente que existe, sin necesidad de calificativos. Si el AHORA soy YO, no debería escaparse entre las experiencias externas y mucho menos convertirse en simple memoria o expectativa , en el tiempo lineal.
YO SOY AHORA, es la gran apuesta hacia la vida, es el "grito" omnipresente de nuestra conciencia, que esta ahí, sin que tengamos que pensar en ello, sin tener que recordarlo, pues no depende de la mente, ni de cómo nos sintamos emocional o físicamente. El ahora es lo permanente de nuestra conciencia de existir y sin embargo paradójicamente se nos escapa.
Se nos escapa el YO mas real y vamos viviendo con el "ego", con ese pequeño "yo", que nos hemos ido creando a base de experiencias, memoria y expectativas. Se nos escapa la ATEMPORALIDAD propia de un AHORA PERMANENTE y sólo nos vá quedando la "temporalidad lineal" de pasados y futuros constantes. Difícil pues la realización en la existencia, pues realizarse es " ser real siempre ", ser ahora siempre, con toda la energía creativa que implica, con toda la consciencia omnipotente que implica y con toda la trascendencia que se deriva de existir en un ahora permanente, reflejo inequívoco de nuestra ATEMPORALIDAD POTENCIAL.
Concebirse "Trascendente"
y "Atemporal" es una elección intima...
UNA EXPERIENCIA TRAS LA ULTIMA FRONTERA
El universo
percibido por los sentidos del ser humano, ya no existe. Todas las verdades
mentales y sensoriales no son siquiera recordadas. Los paradigmas constituidos
en Tiempo, Espacio y Materia , no existen.
Sin embargo existe
la conciencia que comprende su presencia existente y la ausencia de todo
el universo ajeno a ella.
Este estado sin ideas de la mente, ni percepciones de los sentidos humanos, es no obstante, auto-consciente de sí mismo; como si este estado en sí, tuviese individualidad autónoma en la comprensión del Todo en que esta inmerso.
Las formas espacio-materiales o inmateriales, no tienen ni producen significación alguna. La idea de tiempo o transcurso, tampoco significa nada; como si esa idea del transcurrir fuese incluso vacía y sin sentido.
El Todo se hace auto-comprensión de si mismo y con esta, cualquier concepto se vacía de significado. Sin embargo no hay sensación o percepción de soledad; no existe siquiera la idea de que lo "sólo" sea un estado.
No existe la idea previa que defina un determinado estado emocional, pero existe el "sentirse", en una magnitud incomparable en la naturaleza fisica.
La memoria de conceptos es una abstracción indefinible, pero la memoria de los seres humanos vinculados, se fusiona con ese "sentir-se".
La realidad física de la naturaleza humana experimentada ya, parece haber cumplido su ciclo, dando paso a otro estado en el cual, todo el universo concebido desde la potencialidad humana, desaparece, transformandose el sentido de su existencia.
Toda la creación concebida desde la naturaleza humana, es tan sólo el "decorado potencial" de los que aún existen en esa naturaleza, con otras potencialidades (destinos).
Los micro y macro-universos se despliegan infinitamente, como producto de la propia conciencia, sin "intencionalidad" preconcebida, sino como un impulso autógeno innato a la existencia de este estado.
La muerte es un concepto vacío, "inexistente". La vida esta impregnada en ese "sentir-se" y es plenitud indescriptible, pues en este estado sin contrastes y sin existencia de lo "opuesto" , el "sentir-se" parece abarcar un Todo incognoscible.
El sentido de este
estado no es contemplativo, ni perceptivo, ni pasivo; mas bien vibra como
algo dinámico y creativo.
Es "diferente" a
cualquier estado en la naturaleza humana. No es tampoco neutro, ni ambiguo,
ni complejo. Es tal vez indefinible, pero es auto-consciente en si mismo
de que existe.
Quizás sea la vida más allá de la muerte...esa TRANSVIDA mezcla de sueño y anhelo de supervivencia. Tal vez sea sólo un sueño o el despertar del sueño de la vida humana.
No hay luz ni oscuridad, ni pasado o futuro, ni temor o deseo...hay un silencio armónico y esférico...repleto de sonidos que no se perciben ajenos, sino complementarios a ese sentir-se pleno.
Se tiene una conciencia holística que lo abarca todo, pero no discrimina ni secciona partes del todo...sin misterios ni respuestas, sin verdades ni su opuesto. Sin duración, sin medida alguna y sin embargo existe, sin ego pero con auto-consciencia de si misma. Consciencia de existir...
Y así, con la comprensión total del Todo sin conceptos...me despierto...extraño...ajeno ya al momento previo, en que en ese estado, era yo sin ser yo y aún así, existiendo más allá del propio sueño. Ahora ya despierto, en el recuerdo, mil imagenes que sólo eran eso, recuerdos en aquel estado, de este y de otros tiempos.
Pero, ¿ fué
un sueño de la razón, como un torbellino de pensamientos?
ó ¿simplemente soy yo la razón de ese estado que percibo
como un sueño?